1x4: Trágate la Rana: Cómo dejar de procrastinar y ser efectivo


Todos deseamos tener más tiempo. Es verdad, a nadie le alcanza. Queremos hacer más y más cosas, pero acabamos sin hacer nada. ¿Por qué? ¿Te has llegado a sentir abrumado por todas las cosas que tienes que hacer, y al finas ese sentimiento hace que no logres hacer nada?


En este artículo te voy a enseñar por qué esto te sucede, te voy a enseñar la mejor manera de designar prioridades dentro de tus tareas del día, y te voy a revelar la clave para ser 25% más productivo, tomando una simple medida que cambiará tu vida y la forma en la que trabajas.


Existe un grupo de personas que producen lo equivalente a diez personas

 

Sólamente el 3% de todos los adultos en el mundo manejan su tiempo por objetivos escritos. Es decir, escriben las tareas que tienen que desarrollar a lo largo del día. Sólo el 3% de todos! Pero aquí va lo interesante. Cada una de estas personas (las cuales son pocas; 3 de cada 100), son capaces de producir, por sí solos, de 5 a 10 veces más de lo que una persona normal produciría. Estas personas rinden lo que diez personas rendirían. era, Pero, ¿cómo lo hacen? Muy fácil; definen sus objetivos. Y los escriben. Trabajan con listas. Pero no sólo los escriben, se ponen a trabajar en ellos. Si tú escribes tus objetivos, y planificas tu tiempo de acuerdo con ellos y les pones una hora específica para completarlos, serás mucho más eficiente.   


Checklists


Las listas de tareas se han llegado a convertir en un taboo. Hay quienes afirman que no es correcto usarlas. Pero de acuerdo con mi libro, y basándome en mi experiencia personal, sí es correcto usarlas, y el hacerlo, aumenta tu productividad un 25%.

¿Por qué? Muy sencillo, dejas de perder tiempo pensando en lo que tienes que hacer. Sabes perfectamente dónde está el inicio y el fin, e incluso, si es una tarea extensa, conoces los pasos para completarla; y esto te permite concentrarte en hacer las cosas.

La mente es tu mejor aliado para generar ideas. Pero será tu peor enemigo si la pones a recordarlas.

No intentes acordarte de todo lo que tienes que hacer en el día. No va a funcionar. El usar checklists te da una perspectiva gran angular de todo lo que tienes que hacer en el día. Pero también te deja ver de una forma simple todo lo que ya has hecho en el día. Cuando sientas que no estás avanzando, o que lo que estás haciendo no tiene pies ni cabeza (sobre todo cuando estás trabajando en un proyecto cuyo fruto no será inmediato, sino a largo plazo, como emprender un nuevo negocio, o iniciar una maestría), y empieces a desmotivarte porque no sientes estar resolviendo nada, bastará con echar un vistazo a tu checklist del día para que puedas ver todas las tareas que ya has completado. Además, es inexplicablemente satisfactorio el tachar una tarea de la lista. Te motiva a ir directo a la siguiente. 


Principio de Pareto y ABCDE

Vilfredo Pareto inventó la regla 80-20. En una lista de 10 tareas, dos de ellas son mucho más importantes que el resto.

La mayoría de las personas resuelven el 80% de las tareas no importantes, y procrastinan en el 20% que sí importa.  Todo mundo resuelve tareas fáciles. La mayoría de ellas son mecánicas, hasta una máquina las puede hacer. Pero la gente realmente efectiva, entiende que ese 20% es lo que realmente importa. Lo que menos den ganas de hacer, la tarea más difícil y menos deseable, es la primera que debemos hacer. Detecta ese 20% importante; esas son tus ranas.


Sin embargo, definir prioridades es simple, pero es no algo fácil de hacer. Para esto, te voy a compartir una estrategia que uso. Se llama ABCDE. Ya sabemos que hay un 20% de cosas difíciles. Entonces, a esas tareas, asígnales una A. La A corresponde a tus ranas. Las tareas más importantes, y las primeras que tienes que hacer. A partir de esa letra, otras letras a cada tarea. Puede ser una A, una B, una C, una D o una E. En este caso, la E corresponde a las cosas que puedes hacer después (o incluso nunca hacer) si es que no te da tiempo de completarlas. (Pero si si te da tiempo, las tienes que hacer). Las acciones E no llevan consecuencias negativas si se omiten o se posponen. Un ejemplo de una tarea A es entregar un examen para el que se te dio sólo una hora para completar, y una Tarea E podría ser ver la nueva temporada de tu serie favorita. Ya lograste identificar lo más difícil. Ahora, enfréntalo. No pierdas el tiempo, y trágate la rana.


Si tu haces lo más difícil e indeseable antes que todo lo demás, el resto de tareas que tengas pendientes, te parecerán una delicia, un deleite. Nadie quiere tragarse un sapo. Entonces, después de haber hecho algo tan desafiante, tan difícil y retador, todo lo que hagas el resto del día te parecerá mucho más sencillo. Lo harás fácilmente y sin pensarlo. Y cada vez te irás poniendo la barra más alta. Te darás cuenta que lo que en un inicio era una rana, y te parecía algo inalcanzable y muy difícil de lograr, se volverá algo automático y cotidiano, porque tus habilidades estarán mejorando.

Deja de procrastinar


Te voy a decir algo que necesito que se te quede grabado.

Para vencer a la procrastinación, tienes que procrastinar. Pero procrastinar inteligentemente.

Tan ridículo como suena, si quieres dejar de procrastinar, debes procrastinar. Pero debes decidir, deliberadamente, cuáles son las cosas en las que vas a procrastinar. Tienes que elegir esas acciones que no te traen beneficio, te estancan, o que te impiden ser productivo (como puede ser, por ejemplo, perder tiempo en redes sociales, o ver series) y convertirlas en posterioridades. Las posterioridades son lo contrario a las prioridades; son lo último que debes hacer. Son esas letras E. Dentro de ese 80% de acciones que no son prioridades, hay tareas que deben tener incluso menos prioridad. Deben ir hasta abajo de tu lista de tareas. Elige lo que vas a hacer. Si algo te rinde fruto, hazlo. Pero si no, no dediques el tiempo que debes usar para las cosas importantes en algo que no te va a retribuir. Esto no significa que debes dejar de ver la tele. No, no es así. Lo que tienes que hacer es dejarlo hasta el final. Sólo si te da tiempo, y si logras vencer, primero a lo importante. Si inicias el día viendo la tele, no harás nada en todo el día.


Enfoca tu tiempo en cosas importantes, en cosas que te den fruto. Y hablando de fruto, quiero recomendarte Blinkist. Esta es una app para tu celular y computadora que te brinda las ideas clave de libros empresariales y de muchos otros tipos, como ciencias, comunicación, productividad y marketing. Esto en sólo 15 minutos, donde puedes escuchar o leer mientras estudias, conduces, o haces cualquier cosa. Te recomiendo usar esta app para integrar a la lectura a tu vida, si es que aún no formas el hábito lector del todo. Además, hice un trato con ellos. Si das clic, puedes iniciar tu prueba gratuita, y si te gusta el servicio, al usar este link, obtendrás un 20% de descuento en tu suscripción por ser parte de la familia DEMPRENDE.


Iniciemos algo grande esta cuarentena

Quiero invitarte a contactarme, están mis, redes sociales, o mi correo electrónico. Cuéntame tus ideas, pídeme consejo. Piensa en esa gran meta, en lo que quieres hacer. Divídelo en pasos de bebé, tareas pequeñas y mucho más manejables y fáciles de hacer. Aduéñate de tus prioridades, y ve por ellas. Conviértete en un líder; ese 2% de las personas que trabajan sin supervisión. Es momento de crear tu obra maestra.


No pierdas el tiempo, y trágate la rana. Y recuerda. Aún no eres quien vas a llegar a ser.

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