1x3: Hábitos Atómicos: Controla tu Piloto Automático


Todos tenemos ciertas señales que desencadenan acciones inmediatas, que ni siquiera pensamos antes de hacer. Cuando tu celular vibra, te está dando una señal para que revises tus mensajes. Si tu entiendes que ciertos estímulos pueden provocar comportamientos habituales, entonces puedes controlar dichos estímulos para crear nuevos hábitos, y cambiar los que ya tienes. Pero, ¿cómo? ¿Es cierto que vivimos en piloto automático? ¿Cómo podemos tomar ventaja de eso?


En este artículo te voy a enseñar por qué esto te sucede, te voy a enseñar qué es un hábito, cómo funcionan, y te voy a revelar cómo puedes iniciar o romper un hábito.


¿Qué es un hábito?


Se llaman hábitos los comportamientos que hacemos de forma automática, con poco o nulo pensamiento. Desde hacernos un café al levantarnos hasta cepillarnos los dientes antes de ir a dormir, nuestros hábitos guían nuestra vida diaria de forma sutil, por lo cual, podrías no darte cuenta del poder que estos tienen, pero, si repites esa simple acción todos los días, acumula fuerza y tienen un efecto enorme. Entender y atender nuestros hábitos es una gran manera de controlar nuestra vida y lograr más. Si no controlas tus hábitos, éstos te controlarán a ti.


Los pequeños hábitos te controlan


Así traiga consecuencias positivas o negativas, todo hábito tiene demasiada influencia en tu vida. No nos damos cuenta de los cambios pequeños porque su impacto inmediato puede ser casi imperceptible, y hasta despreciable. Si no estás en forma, y sales a trotar, mañana seguirás sin estar en forma. Si comes una pizza de tamaño familiar para la cena, no subirás de peso esa noche. Pero si repites esos comportamientos día tras día, nuestras elecciones componen resultados trascendentes. Si comes pizza a diario, habrás subido de peso al final del año. Pero si trotas veinte minutos cada día, eventualmente estarás más delgado y saludable, aunque no te des cuenta del cambio que está sucediendo. Si quieres tener cambios positivos en tu via, debes reconocer que ese cambio necesita paciencia y confianza en que esos hábitos te están llevando por el camino correcto, aunque no veas resultados inmediatos.


¿Cómo funcionan los hábitos?


Cuando entras a un cuarto oscuro, no piensas qué hacer, e instintivamente buscas un interruptor para encender la luz. Ese hábito (comportamiento) lo has repetido tantas veces, que ahora pasa en automático.

Los hábitos comienzan con una señal, o con un desencadenador. (Entrar a un cuarto oscuro desencadena a que hagas una acción que te va a permitir ver). Después, sigue un anhelo o deseo por cambiar de estado (poder ver). Sigue nuestra respuesta o acción (encender la luz), y el último paso (y el propósito de cada hábito) es una recompensa (ese alivio que brinda poder ver lo que hay en el cuarto oscuro). Cada hábito está sujeto al mismo proceso. Si tomas café cada mañana, la señal es despertarse, la cual desencadena un anhelo por sentirte alerta. Tu respuesta es saltar de la cama y hacerte una taza de café. Y la recompensa es sentirte alerta y listo para iniciar tu día. Desafortunadamente, no todos los hábitos son positivos.


¿Cómo puedo propiciar un hábito?


Para que una acción se repita, tenemos que hacer que el desencadenador sea lo más obvio y difícil de ignorar que se pueda. Si quieres tocar la guitarra todos los días, ponte la guitarra en frente, en un lugar donde sea imposible no verla. Entonces, ¿cómo puedes propiciar las repeticiones de tus acciones?

  1. Cambiando tu entorno para fomentar mejores hábitos. Cambios simples en nuestro alrededor hacen una gran diferencia. Si haces que tus desencadenadores sean lo más obvios posible, es más probable que reacciones a ellos.

  2. Implementando intenciones. La mayoría somos vagos respecto a nuestras intenciones. Decimos que vamos a comer mejor con la esperanza de seguir adelante. Implementar intenciones introduce un plan de acción claro, estableciendo cuándo y dónde vas a llevar a cabo el hábito que quieres cultivar. Ponle fecha y hora, y comprométete a seguirlo.

  3. Enfócate en reducir (o aumentar) la fricción. Si quieres ver menos televisión, quítale las baterías al control, ponlas del otro lado de la casa, y además, desconéctala. Ahora, cada que quieras ver televisión, deberás levantarte y realizar toda esta serie de acciones. Por lo contrario, si quieres repetir más veces una acción, haz que cumplirla sea lo más fácil posible.

  4. Hacer que tus hábitos sean inmediatamente satisfactorios. Recompénsate de cierta forma, y haz que esa recompensa pueda propiciar otro hábito. Yo, por ejemplo, diariamente me levanto a las 5 de la mañana. Me voy a correr, y cuando termino mi rutina, me siento a meditar, escuchando los pájaros y viendo al amanecer. Esa es mi recompensa por haberme despertado y haber corrido. Y esa recompensa, propicia el hábito de meditar. Además, así inicio mi día con más energía, y una motivación e inspiración inexplicable.

  5. Mantén un registro de tus hábitos, y haz un contrato de hábitos. Quizás, cada que no cumplas un hábito, págale 500 pesos a un amigo. Esa cantidad debe ser alta, para que no sea fácil de romper el hábito.


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Iniciemos algo grande esta cuarentena

Los hábitos nos controlan si tú no los logras controlar. Esta cuarentena, todos tenemos tiempo extra. Fíjate cómo lo estás invirtiendo. ¿Estás planeando tu próxima obra maestra, o quizás ya la estás ejecutando? ¿Estás aprendiendo algo nuevo, y preparándote para ejecutarlo, o simplemente estás viendo todas las series del catálogo de Netflix, o viendo todo lo que la gente sube en redes sociales? Aduéñate de tus acciones. Hoy.


Es momento de mejorar tu calidad de vida, tomar control de ella. Recuerda. Aún no eres quien vas a llegar a ser.

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© 2020 por Juan Carlos Arteaga.